Cuidados de Tatuaje
Una vez se termina la primera sesión comienza la fase de los cuidados.
El tatuador habrá vendado su tatuaje, pero una vez llegue a casa, aproximadamente transcurridas entre una y cinco horas, usted deberá destaparlo, lavarlo con jabón neutro de glicerina o bactericida y untar una patina de crema cicatrizante. Recuerde que debe secar el tatuaje con una toalla limpia, individual y preferiblemente de algodón.En ocasiones, los tatuadores recomiendan 24 horas de protección con film transparente o con vendas, esta variación en el tiempo recomendado probablemente dependa de las dimensiones del tatuaje, pero de todas formas eso se lo tendrá que indicar específicamente el especialista.A partir del segundo día se deberá lavar la herida unas 3 ó 4 veces al día con el mismo jabón. Se deben evitar en todo caso los jabones perfumados o con alcohol, ya que estos tienden a secar demasiado la piel afectando, por tanto, a la curación del tatuaje.Durante los primeros siete días se deberá aplicar la crema cicatrizante o antibiótica que, precisamente, lo que evita es la aparición de complicaciones de origen infeccioso. Este tratamiento no puede ser reemplazado en estos días por vaselinas, ni por cremas hidratantes que no cumplen la mencionada función de protección.Por supuesto, aunque pique y moleste, se debe evitar rotundamente el rascado. Tampoco es aconsejable en ningún caso eliminar la costra protectora que caerá a su debido tiempo.
Durante el proceso de curación se debe evitar humedecer excesivamente el tatuaje y, por tanto, no se aconseja acudir a la playa, a piscinas, jacuzzis o saunas. En general, es mejor ducharse rápidamente o al menos no dejar que el tatuaje esté demasiado tiempo en contacto con el agua. Esto suele recomendarse también unos meses después de la finalización del proceso.Otra de las recomendaciones pasa por evitar estar mucho tiempo en el sol. Normalmente, el sol puede dejar marcas dado que la piel en esa zona está todavía extremadamente sensible. Lo cierto es que deberá mantener esta precaución prácticamente para siempre, ya que el sol suele estropear el tatuaje. En general, su efecto es nocivo para toda la piel, puesto que provoca un envejecimiento prematuro y, además, en el caso del tatuaje este efecto es mucho más evidente. Así pues, siempre que acuda a la playa no olvide untarse la zona con una crema protectora mínimo factor 30.Si durante las primeras semanas observa molestias e hinchazón coloque hielo en la zona afectada. Eso sí, evite la aplicación directa del hielo sobre la piel al menos hasta que el tatuaje no se haya curado completamente, ya que, como hemos mencionado anteriormente, la cantidad excesiva de agua puede retrasar la cicatrización de la herida y, en definitiva, aminorar la efectividad de todo el proceso que ya se venía siguiendo. El hielo deberá quedar cubierto con una toalla limpia y así se procederá a su aplicación sobre la herida.
El tatuador habrá vendado su tatuaje, pero una vez llegue a casa, aproximadamente transcurridas entre una y cinco horas, usted deberá destaparlo, lavarlo con jabón neutro de glicerina o bactericida y untar una patina de crema cicatrizante. Recuerde que debe secar el tatuaje con una toalla limpia, individual y preferiblemente de algodón.En ocasiones, los tatuadores recomiendan 24 horas de protección con film transparente o con vendas, esta variación en el tiempo recomendado probablemente dependa de las dimensiones del tatuaje, pero de todas formas eso se lo tendrá que indicar específicamente el especialista.A partir del segundo día se deberá lavar la herida unas 3 ó 4 veces al día con el mismo jabón. Se deben evitar en todo caso los jabones perfumados o con alcohol, ya que estos tienden a secar demasiado la piel afectando, por tanto, a la curación del tatuaje.Durante los primeros siete días se deberá aplicar la crema cicatrizante o antibiótica que, precisamente, lo que evita es la aparición de complicaciones de origen infeccioso. Este tratamiento no puede ser reemplazado en estos días por vaselinas, ni por cremas hidratantes que no cumplen la mencionada función de protección.Por supuesto, aunque pique y moleste, se debe evitar rotundamente el rascado. Tampoco es aconsejable en ningún caso eliminar la costra protectora que caerá a su debido tiempo.
Durante el proceso de curación se debe evitar humedecer excesivamente el tatuaje y, por tanto, no se aconseja acudir a la playa, a piscinas, jacuzzis o saunas. En general, es mejor ducharse rápidamente o al menos no dejar que el tatuaje esté demasiado tiempo en contacto con el agua. Esto suele recomendarse también unos meses después de la finalización del proceso.Otra de las recomendaciones pasa por evitar estar mucho tiempo en el sol. Normalmente, el sol puede dejar marcas dado que la piel en esa zona está todavía extremadamente sensible. Lo cierto es que deberá mantener esta precaución prácticamente para siempre, ya que el sol suele estropear el tatuaje. En general, su efecto es nocivo para toda la piel, puesto que provoca un envejecimiento prematuro y, además, en el caso del tatuaje este efecto es mucho más evidente. Así pues, siempre que acuda a la playa no olvide untarse la zona con una crema protectora mínimo factor 30.Si durante las primeras semanas observa molestias e hinchazón coloque hielo en la zona afectada. Eso sí, evite la aplicación directa del hielo sobre la piel al menos hasta que el tatuaje no se haya curado completamente, ya que, como hemos mencionado anteriormente, la cantidad excesiva de agua puede retrasar la cicatrización de la herida y, en definitiva, aminorar la efectividad de todo el proceso que ya se venía siguiendo. El hielo deberá quedar cubierto con una toalla limpia y así se procederá a su aplicación sobre la herida.
Estas máscaras no tienen nada que ver con el diablo o Satanás। Los Hannyas son mujeres que por pasión, celos, odio, rabia o envidia se transformaron en monstruos terrestres terribles। Es frecuente que en el tradicional teatro Nô (o Noh) japonés aparezca un actor con estas máscaras. Simbolizan cómo se puede transformar una persona por los sentimientos más profundos, convirtiéndose en verdaderas criaturas monstruosas (algo así como “el monstruo que todos llevamos dentro”).









